Un brote del mortal coronavirus ha hecho trizas el mercado de valores chino, lo que ha provocado la caída de los precios de las acciones del país. El virus ha provocado al menos dos muertes hasta ahora. Se cree que se sabe que más de 300 personas han contraído la enfermedad y el número de muertos podría aumentar a medida que aumenta el número de personas infectadas.

Shanghái, que durante mucho tiempo se ha considerado un semillero para las finanzas y el comercio, ha sido el más afectado, con grandes empresas industriales obligadas a detener la producción y despedir personal. La creciente ansiedad económica también ha afectado el crecimiento en China, que se enfrenta a un aumento de la inflación a medida que el banco central intenta reducir su moneda para recuperar parte del terreno perdido frente al dólar.

La noticia es tan mala que el banco central chino incluso está considerando una devaluación de la moneda. Con la pesada carga de la deuda de las empresas estatales fuertemente subsidiadas y una brecha creciente entre ricos y pobres, se ha especulado que el gobierno planea poner el mercado de valores bajo control, aunque no está claro si el banco central estaría permitido intervenir.

Además de las noticias de que el mercado se está hundiendo, también ha habido muchas malas noticias sobre la propagación del virus. También se ha informado que una gran variedad de animales, tanto domésticos como salvajes, están infectados, lo que significa que la enfermedad aún podría extenderse por el campo.

Aunque muchos de los hospitales de todo el país están siendo desinfectados adecuadamente, más de 20 aún están siendo monitoreados por el gobierno chino. Las autoridades han advertido que podría pasar un tiempo antes de que todas las áreas afectadas estén completamente desinfectadas.

Se cree que el virus alcanzó su pico en Shanghai el 31 del mes pasado. Se detectó por primera vez en marzo, cuando un pájaro murió en la ciudad y luego se descubrió que tenía el virus en sus restos.

No fue sino hasta julio que el brote se localizó en el continente, cuando una mujer infectada que viajaba en un vuelo desde los Estados Unidos fue diagnosticada con la enfermedad. Ella murió poco después de llegar a su destino. La mujer había estado trabajando como recepcionista para un grupo llamado Asociación Internacional de Representantes de Empleados, que tiene un gran complejo fabril en China.

Para agosto, el virus se había extendido desde allí a otras ciudades importantes, y el colapso del mercado de valores de Beijing estaba en marcha. El pánico resultante provocó una corrida en los bancos, y muchos ciudadanos se quedaron preguntándose si alguna vez recuperarían su dinero.

Para empeorar las cosas, el clima ha empeorado la situación, con fuertes lluvias que aumentan el riesgo de inundaciones. Ha habido muchos informes de las áreas afectadas que están sumergidas por aguas que han aumentado hasta tres pies.

Todavía no hay evidencia confirmada de que esté relacionado con la cepa asiática del virus de la fiebre amarilla. Tampoco hay una explicación concluyente de por qué el virus parece haber afectado solo a Shanghai, aunque los investigadores han observado similitudes entre los casos en esa ciudad y los de Hong Kong y Singapur.

Se teme que el brote del coronavirus pueda resultar fatal, aunque no hay evidencia de que se propague a China desde cualquier otro lugar. Los científicos han advertido que si una gran cantidad de humanos infectados han sido transferidos entre lugares, podría provocar una pandemia global.